Lengua azul y EHE a final de verano: qué revisar en la explotación antes del pico de riesgo
El final del verano es un periodo especialmente sensible para las explotaciones de rumiantes. Las temperaturas continúan siendo elevadas, la actividad de los insectos vectores permanece activa y el ganado puede llegar a agosto después de varias semanas sometido a calor, desplazamientos, cambios de manejo y una mayor presión ambiental.
Es el momento de prestar atención. No cuando aparecen los primeros animales afectados, sino antes.
La lengua azul y la enfermedad hemorrágica epizoótica —EHE— son enfermedades víricas transmitidas principalmente por insectos del género Culicoides. No se contagian directamente de un animal a otro, pero pueden propagarse mientras exista actividad vectorial. La lengua azul afecta especialmente al ganado ovino, aunque también puede infectar a bovinos y otros rumiantes; la EHE tiene una relevancia particular en el vacuno y puede provocar desde cuadros moderados hasta casos graves con secuelas o muerte.
Por eso, agosto es un buen mes para revisar la estrategia sanitaria, comprobar la vacunación, ordenar la documentación y reforzar las medidas de lucha frente a los vectores. En Garcisan entendemos la prevención estacional como un trabajo conjunto: ganadero, veterinario, manejo, bioseguridad y asesoramiento técnico. Todo suma.
¿Por qué aumenta el riesgo a final de verano?
La presencia y actividad de los Culicoides están condicionadas por factores ambientales y estacionales. El momento exacto de mayor riesgo puede variar según la zona, la temperatura, la humedad y la evolución meteorológica, pero durante los meses cálidos aumenta la necesidad de vigilancia en las explotaciones.
La temporada de actividad vectorial 2026-2027 comenzó oficialmente el 1 de abril de 2026. A fecha de 22 de julio, el MAPA había confirmado circulación del virus de la lengua azul en las provincias de A Coruña, Navarra y Huesca. Los dos focos comunicados desde la actualización anterior correspondían al serotipo 3: uno en una explotación ovina de Navarra y otro en una explotación bovina de Huesca.
Estos datos no significan que todas las explotaciones afronten exactamente el mismo nivel de riesgo. Sí recuerdan algo importante: la circulación vírica está activa y la situación puede evolucionar durante el verano. Conviene consultar periódicamente la información oficial y adaptar las decisiones a la provincia, los serotipos circulantes y el sistema productivo.
La prevención no debe plantearse desde la alarma. Debe partir de la información.
Lengua azul y EHE: parecidas, pero no iguales
Las dos enfermedades comparten algunas características epidemiológicas. Son víricas, afectan a rumiantes y se transmiten mediante vectores del género Culicoides. Sin embargo, no deben confundirse.
Lengua azul
La lengua azul afecta a rumiantes domésticos y silvestres. El ovino suele ser la especie con mayor riesgo de manifestar enfermedad clínica, mientras que bovinos y caprinos pueden presentar menos signos o actuar como portadores. La gravedad también depende del serotipo, de la especie, del estado inmunitario y de las condiciones particulares del animal.
La estrategia española de 2026 presta especial atención a los serotipos 1, 3, 4 y 8. No existe inmunidad cruzada entre ellos, por lo que una protección frente a un serotipo no garantiza que el animal esté protegido frente a los demás.
Enfermedad hemorrágica epizoótica
La EHE es una enfermedad infecciosa no contagiosa que afecta a rumiantes domésticos y salvajes. En vacuno puede causar cuadros moderados y autolimitantes, pero también puede provocar casos más graves, secuelas y, con menor frecuencia, la muerte del animal. El ganado ovino puede infectarse, aunque presenta una menor susceptibilidad a desarrollar enfermedad clínica.
En España existe una vacuna autorizada frente al serotipo 8 de la EHE. Su aplicación en vacuno es voluntaria y debe realizarse con prescripción o receta del veterinario responsable. El MAPA la considera una herramienta útil para reducir las pérdidas derivadas de la enfermedad, facilitar determinados movimientos y contribuir a limitar su diseminación.
Distinguir ambas enfermedades es fundamental. Ante signos compatibles, no se debe diagnosticar ni tratar por cuenta propia. La valoración veterinaria y, cuando corresponda, la confirmación de laboratorio son esenciales.
Qué establece el programa nacional de vigilancia de 2026
El Programa Nacional de Vigilancia de Lengua Azul y de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica en España para 2026 se estructura alrededor de tres grandes líneas:
✅ Vigilancia activa serológica y virológica.
✅ Vigilancia pasiva clínica.
✅ Vigilancia y monitorización entomológica.
La vigilancia activa se concentra en las zonas libres o con objetivo de erradicación, mientras que la vigilancia clínica y el seguimiento de los vectores permiten detectar cambios en la situación epidemiológica y orientar las medidas sanitarias.
El programa clasifica la Península, Ceuta y Melilla como territorio sin estatus frente a lengua azul y EHE; Baleares mantiene un objetivo de erradicación para la lengua azul y condición de zona libre de EHE, mientras que Canarias figura como zona libre de ambas enfermedades. Esta zonificación influye en la vigilancia y puede condicionar determinados movimientos.
Para una explotación concreta, lo importante no es memorizar toda la normativa. Lo importante es saber dónde consultar, mantener una comunicación fluida con el veterinario y revisar cada operación antes de realizarla.
Vacunación: revisar ahora evita llegar tarde
La vacunación constituye una de las principales herramientas preventivas frente a la lengua azul. El MAPA recomienda vacunar a los rebaños ovinos y bovinos frente a los serotipos 1, 3, 4 y 8, teniendo siempre en cuenta cuáles están circulando en cada territorio. La estrategia contempla una periodicidad anual y exige seguir las condiciones autorizadas y las instrucciones del fabricante.
La actualización epidemiológica del 22 de julio de 2026 volvió a recordar la importancia de la vacunación frente a los serotipos circulantes para reducir la enfermedad clínica y limitar el impacto sanitario y económico, especialmente en ovino, pero también en explotaciones bovinas.
A final de verano conviene comprobar:
🔸 Qué animales están vacunados.
🔸 Frente a qué serotipos.
🔸 Cuándo se administró la última dosis.
🔸 Si la primovacunación requería una segunda aplicación.
🔸 Si todos los datos están correctamente registrados.
🔸 Si existen animales jóvenes, de reposición o recién incorporados pendientes de valoración.
No se trata de vacunar de manera indiscriminada. La estrategia debe definirse con el veterinario de explotación según los riesgos de la zona, el historial del rebaño, la edad de los animales y las instrucciones de cada vacuna.
En el caso de la EHE, la vacunación disponible frente al serotipo 8 es voluntaria y requiere prescripción veterinaria. Su conveniencia debe valorarse de manera individualizada, especialmente en vacuno y en explotaciones con antecedentes, movimientos previstos o mayor exposición a los vectores.
Control de movimientos: revisar antes de cargar
Los movimientos de animales no deberían prepararse únicamente el día del transporte. En un contexto sanitario cambiante, es recomendable comprobar con antelación el destino, la situación de origen, la vacunación y los requisitos aplicables.
Desde el 15 de julio de 2026, la lengua azul está categorizada en la Unión Europea como enfermedad D y E. Esto implica mantener la vigilancia y adoptar medidas para evitar su propagación mediante movimientos entre Estados miembros o hacia territorios con distinto estatus sanitario.
La estrategia del MAPA señala como criterios relevantes para determinados movimientos intracomunitarios la ausencia de circulación en un radio de 150 kilómetros o la vacunación frente a los serotipos circulantes en dicho ámbito, además de la posible consideración de los periodos estacionalmente libres. Las condiciones concretas deben comprobarse siempre antes de cada operación, porque pueden depender del destino y de la evolución epidemiológica.
Antes de trasladar animales conviene revisar:
🔸 Identificación y documentación del lote.
🔸 Registro de las vacunaciones.
🔸 Origen y destino del movimiento.
🔸 Situación sanitaria de las zonas implicadas.
🔸 Requisitos nacionales, intracomunitarios o de exportación.
🔸 Condiciones de limpieza y desinsectación del transporte.
Una llamada a tiempo evita problemas posteriores. Y aporta tranquilidad.
Medidas prácticas en campo y en nave
La vacunación es fundamental, pero no debe ser la única herramienta. La prevención de las enfermedades vectoriales necesita también observación, bioseguridad y manejo.
Supervisar diariamente a los animales
El MAPA recomienda realizar una vigilancia diaria, especialmente en sistemas extensivos, donde puede resultar más difícil detectar de inmediato a un animal enfermo. Los cambios de comportamiento, la pérdida de apetito, la fiebre, las lesiones en la boca, la inflamación, las cojeras o una caída repentina de condición deben ser valorados por el veterinario.
Cuanto antes se identifica un animal afectado, antes puede recibir la atención adecuada. No conviene esperar varios días para comprobar “si mejora solo”.
Garantizar agua y alimentación
Los animales con síntomas pueden reducir su consumo y perder condición corporal con rapidez. Por eso, debe asegurarse un acceso cómodo y permanente a agua limpia y alimento, evitando desplazamientos innecesarios o competencia en los puntos de suministro.
En verano, este aspecto resulta todavía más importante. El calor ya reduce el consumo y aumenta las necesidades de agua. Una enfermedad añadida puede agravar el deterioro del animal.
Reducir la exposición a los vectores
Siempre que el sistema productivo lo permita, es conveniente proteger a los animales durante los periodos de mayor actividad vectorial y revisar las zonas donde los insectos puedan encontrar condiciones favorables para reproducirse.
Esto puede implicar adaptar horarios de manejo, revisar refugios, evitar acumulaciones innecesarias de agua o materia orgánica y prestar especial atención a los lugares húmedos próximos a las zonas de descanso.
Desinsectar instalaciones y transportes
El MAPA recomienda la desinsectación de instalaciones y medios de transporte durante los periodos de riesgo, así como el control de posibles zonas de cría de los vectores. Los productos utilizados deben estar autorizados para su empleo en el entorno ganadero y aplicarse respetando las indicaciones, dosis, tiempos y medidas de seguridad correspondientes.
Más producto no significa más protección. La eficacia depende de utilizar la solución correcta, aplicarla bien y combinarla con limpieza y manejo.
Mantener actualizados los registros
La documentación debe reflejar la realidad de la explotación. Conviene tener ordenados:
✅ Registros vacunales.
✅ Recetas y prescripciones veterinarias.
✅ Tratamientos aplicados.
✅ Entradas y salidas de animales.
✅ Limpieza y desinsectación de instalaciones o transportes.
✅ Incidencias clínicas observadas.
✅ Comunicaciones con los servicios veterinarios.
Un registro bien llevado no es burocracia inútil. Facilita la trazabilidad, mejora las decisiones y permite reaccionar con más rapidez.
Una lista de revisión para agosto
Antes de entrar en el tramo final del verano, la explotación debería poder responder afirmativamente a estas preguntas:
- ¿Está revisado el calendario vacunal de todos los lotes?
- ¿Se conocen los serotipos de lengua azul relevantes en la zona?
- ¿Se ha valorado con el veterinario la vacunación frente a la EHE?
- ¿Los animales se observan diariamente?
- ¿Hay agua limpia y accesible en todos los cercados o corrales?
- ¿Se han identificado zonas favorables para la presencia de vectores?
- ¿Están planificadas la desinsectación y la limpieza?
- ¿Se utilizan únicamente productos autorizados?
- ¿La documentación está actualizada?
- ¿Se comprueban los requisitos antes de cualquier movimiento?
Si alguna respuesta es negativa, todavía hay margen para actuar. Esa es precisamente la ventaja de prevenir.
Cómo puede ayudar Garcisan
En Garcisan sabemos que la prevención sanitaria no consiste únicamente en disponer de un producto. Hace falta elegirlo correctamente, utilizarlo de forma segura e integrarlo dentro de una estrategia coherente con la realidad de la explotación.
Nuestro equipo puede acompañar al ganadero en aspectos como:
🔸 Revisión de necesidades preventivas junto al veterinario responsable.
🔸 Asesoramiento sobre productos autorizados para el control de vectores.
🔸 Planificación de protocolos de limpieza y desinsectación.
🔸 Mejora de la higiene de instalaciones y medios de transporte.
🔸 Organización de medidas de bioseguridad.
🔸 Apoyo en nutrición y manejo de animales con mayor riesgo.
🔸 Seguimiento técnico durante los meses de actividad vectorial.
No sustituimos el diagnóstico ni la prescripción veterinaria. Los complementamos con productos, conocimiento técnico y un trato cercano para que las medidas decididas puedan aplicarse correctamente en el día a día.
Conclusión
La lengua azul en verano y la EHE en vacuno exigen vigilancia, pero también planificación. Agosto es un mes adecuado para revisar la vacunación, comprobar la documentación, reforzar el control de los vectores y preparar cualquier movimiento de ganado con suficiente antelación.
El Programa Nacional de 2026 mantiene la vigilancia clínica y entomológica como pilares de detección. Además, la vacunación continúa desempeñando un papel esencial para reducir el impacto sanitario y productivo de la lengua azul, mientras que en EHE existe una vacuna voluntaria frente al serotipo 8 que debe valorarse con el veterinario.
La prevención funciona mejor cuando no se improvisa.
Contacta con Garcisan para revisar las medidas de control de vectores, higiene y bioseguridad de tu explotación antes del periodo de mayor riesgo.
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